Tuesday, Sep 7 2010
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Bienvenidos a la web de WTA
Escrito por Yosi Anaya, PhD   

Un viento suave soplaba del Sur en una mañana de 1997 por las afueras de Miami, Florida. Pilar Tobón tuvo una chispa de visión. Se le vislumbró la ruta productiva que podría tomar su preocupación creativa.

Esta artista textil colombiana, en esos años, formaba parte del Museo de Arte Latinoamericano de la Florida. Como la única exponente del arte textil en la Junta Directiva del Museo, Pilar no solo tenia la inquietud de que este arte no era suficientemente conocido en el Sur de la Florida sino también de que éste era el caso en Latinoamérica donde no se le llegaba a reconocer más allá de sus fronteras nacionales. Y aún en ellas, la situación era precaria, sobre todo para las exponentes tradicionales de culturas milenarias. Esta preocupación suya se situaba justo en momentos en que foros se estrechaban para la actividad y exposición textil. Después de varias décadas de auge novedoso que había tenido la presencia textil en las artes visuales, se le expatriaba al campo de artesanías contemporáneas, llamadas craft.

Estos eran momentos en que universidades cerraban departamentos textiles e importantes bienales dejaban de existir – momentos en que el histórico, pero callado, hilo de actividad mayoritariamente relegada a la mujer, tenía que pasar por una nueva adaptación ante ese desvío, un detour, un obstáculo, o bien, un intento de clausura. ¿Cómo recalcar la validez de lo artístico en la creación-producción textil a pesar de corrientes de pensamiento que lo regresaban al hogar o bien a una actividad de pasatiempos justo en la era en que las jerárquicas corrientes del arte se movían y mueven a nuevos niveles conceptuales y teatrales? ¿ Cómo reivindicar los procesos creativos que también nacen del trabajo con la materia misma, que llevan el concepto implícito en su manejo de materiales, formas, técnicas, colores, espacios e historia a la vez que se diversifica en tantas manifestaciones que es casi inclasificable?

Tobón se enfrenta a ese reto, al igual que muchas y muchos otros exponentes del textil. Sin embargo en ella, las respuestas a este desafío se marcan por la ruta que tomó su decisión, inscrita en Mujeres en el Arte Textil-WTA.

Viniendo de una herencia cultural textil ampliamente rica en su natal Colombia, Tobón quiso abrir un espacio para que las ‘voces’ textiles de artistas tuvieran un foro y un momento de ser vistas y escuchadas – así como reconocidas. No solo las voces de hilos del pasado de magnos legados culturales sino también las actuales, en sus diversas cambiantes tradiciones y más innovadoras creativas proliferaciones.

WTA nace en el corazón cultural latinoamericano de Miami – ciudad vital y punto de encuentro de culturas. Es así que en 1997 la Organización de Mujeres en el Arte Textil fue fundada por Pilar Tobón en el Museo de Arte Latinoamericano de la Florida, cede desde donde se le abren las puertas a artistas textiles. El primer gran gesto, a instancias de Pilar con el apoyo del Dr. Raúl M. Oyuela, presidente del mismo, toma la forma de la I Bienal Internacional de la Organización Mujeres en el Arte Textil “Renacer Precolombino 2000” con la participación de 54 artistas de 19 países de 5 continentes.

Recibe intencionalmente al nuevo milenio en Marzo, el Mes Internacional de la Mujer, con la esperanza y promesa de promover el arte textil. Es decir, no solo darlo a conocer sino también fomentar la creatividad textil y el intercambio, mediante este primer histórico encuentro, y luego, en futuros esfuerzos.

A los dos años, WTA vuelve a convocar a las creadoras textiles a la II Bienal WTA, también en Miami. Las siguientes ya ocurren en Venezuela, Costa Rica y Argentina respectivamente. Así se establecen las bienales WTA, cada vez más concurridas – cinco hasta la fecha.

Pero WTA no solo trata de bienales textiles. En los intervalos entre estos encuentros, se le han ido sumando proyectos paralelos y diversos: talleres textiles para niños – la segunda bienal incorporó un salón de tapiz infantil; vínculos con la comunidad del sur de la Florida – exposiciones itinerantes y conferencias en torno a la creación textil; lazos personales con artistas en sus estudios en Europa, Japón y las Américas – visitas de intercambio, documentación, y promoción mutua; conferencias, convivencias eventos culturales y participaciones expositivas – como el nicho para WTA en el Encuentro Internacional de Textil Pequeño Formato en el Museo Nacional de Bellas Artes en Santiago de Chile en 2003, así como las múltiples exposiciones itinerantes de la creciente colección de miniaturas donadas por los participantes.

En el marco de la IV Bienal en Costa Rica, aprovechando la enorme concurrencia de artistas de distintos países de Latinoamerica, la Organización da cabida a la fundación de la Red Iberoamericana del Textil-TEXTILIA,"con la cual estaremos caminando de la mano por el bien del Arte Textil", declara Tobón.

Desde los inicios de la Organización de Mujeres en el Arte Textil, varias cosas han caracterizado los encuentros de WTA – que la han distinguido de otros eventos textiles, impartiéndoles un carácter propio entre los dos continentes de las Américas y con el mundo. Y aunque WTA buscó inicialmente realzar la actividad artística textil de Latinoamérica por no recibir suficiente reconocimiento, se ha mantenido equitativamente abierta tanto a exponentes de naciones más privilegiadas como de las menos desarrolladas. Esto ha impartido un espíritu democrático y renombre a sus eventos como puntos de encuentro entre artistas de todo el globo, convirtiéndolos en foros de intercambio, de convivencia e inspiración. Asimismo, en cada Bienal ha estado presente la documentación visual mediante la publicación de un catálogo a color en que cada pieza participante tiene su lugar. Video-cd’s, Su sitio de internet (www.wta-online.org) y las reseñas en revistas internacionales de relevancia textil que apoyan su la difusión.

Abrir un espacio que no existía pero que se anhelaba tener – basta el creciente número de sus participantes para demostrar su calidad – es, en retrospectiva, el desenvolvimiento de esa veta que Pilar Tobón vislumbró aquella mañana de 1997 y que ella rascó y siguió rascando para explorar más profundamente. Trabajándola desde su base local y ciudad adoptiva, ésta resultó ser un caudal de creatividad dispersa por todo el mundo, que esperaba un foro, una apertura para hacer acto de presencia con obras de formas múltiples.

A partir de la segunda Bienal, el consejo Directivo de la Organización decidió escoger a Latinoamérica como su plataforma de proyección dada la ausencia de una actividad de esta índole. Y es a partir de aquí que las bienales WTA toman una semblanza nómada, con el propósito de generar cuestionamientos en torno a este campo de expresión – con la esperanza que las jóvenes generaciones inspiradas por el arte, como agente importante de expresión y comunicación, llegaran a pedir cambios en las estructuras educacionales y se formaran mayores y diversos proyectos textiles.

Las subsecuentes Bienales WTA – fueron coordinadas por los anfitriones de cada país junto con la presidencia de la Organizacion. Esta tarea implica no solo un reto en las comunicaciones y viajes constantes a las reuniones, sino esfuerzos sumados en cuestión de patrocinios. A la vez ha brindado a cada bienal un carácter especial debido al equipo de gente, patrocinadores y la visión en conjunto entorno a cada evento aunado a las idiosincrasias del país anfitrión. Cabe decir, que esa movilidad, o bien, nomadismo, a la vez, mantiene sus raíces – los principios en que se fundó – promover el arte textil en varios niveles.

A la vez, la participación internacional tan diversa ha demandado jurados internacionales para cada encuentro – no solo de selección seria, sino también de premiación – ambos con carácter autónomo de decisión. Presentes en cada evento, los premios han dado toques de realce a la de por sí estimulante concurrencia.

Cabe mencionar una importante introducción a estos encuentros bienales. Se establece el Premio Olga de Amaral, a partir de la IV Bienal en Costa Rica. Este premio que lleva su nombre, fue, en esta primera instancia, otorgado como reconocimiento por su ejemplar trayectoria a la misma Olga de Amaral y en los siguientes encuentros se designará a un/una artista con distinguida trayectoria.

Un hecho que no podemos dejar de destacar es otro de los objetivos de la Organización, la integración de personas con discapacidad al proceso cultural y educativo en iguales condiciones de calidad, derechos y oportunidades que el resto de los artistas participantes y la incorporación de los niños al proceso creativo. Esto se ha logrado a traves de talleres para niños e invidentes que tuvieron lugar en sus últimas bienales.

Dado que un alto porcentaje de las obras incluidas en las Bienales han sido donadas a la Colección Permanente de la Organización – contando actualmente con mas de 250 obras de 45 países – las mismas se han mostrado continuamente en diversos foros. Las exhibiciones en galerías, museos, universidades y otros centros culturales han sido no solo en el Sur de la Florida como originalmente se intencionaba sino también en diversos países.

Al cumplir diez años desde su fundación, la Organización Women in Textile Art - cambia sutilmente de nombre a World Textile Art - Arte Textil del Mundo. Optamos por esta variación a raíz de que en la IV Bienal WTA celebrada en Costa Rica, se incluyó por primera vez la participación colaborativa de hombres.

De esta manera, celebramos en Noviembre 2007 en Miami el programa 10 Años, estrenando el nuevo nombre para comenzar una nueva década. Hacemos viable un criterio más amplio e inclusivo - la apertura del campo de participación a todo artista que se expresa creativamente mediante el textil. Y sin cambiar de rumbo, la meta se afirma aun más: trabajar para la promoción del arte textil contemporáneo en todas sus formas.

El reto de WTA es grande – abrir esa brecha que vincule sus recurrentes promociones del arte textil con un puente adecuado para beneficiar tanto la actividad textil en Latinoamerica como en el resto del mundo. Este reto, va más allá de una persona y una organización, siendo una misión de la cual Tobón está consciente: “Juntos sus miembros y participantes formemos caminos nuevos y aun mas diversos y satisfacientes.”

El futuro de WTA esta lleno de entusiasmo y actitud positiva, alberga mucho trabajo y quehacer para el ingenio creativo de artistas textiles, colaboradores y simpatizantes.

Yosi Anaya, PhD